Renovación de flota minera expone a las empresas a brechas críticas en sus coberturas de seguros
La inversión en equipamiento minero chileno creció 14,4% en 2026, pero la renovación acelerada de flota genera riesgos ocultos de infraseguro.
La inversión en equipamiento minero en Chile alcanzó US$352 millones entre enero y mayo de 2026, un 14,4% más que en el mismo período del año anterior, según cifras de Cochilco. Operaciones como la incorporación de 18 camiones CAT 798AC en Codelco Andina —que lleva su Mina Rajo a 57 equipos— o el proceso de recambio en curso entre Escondida, Caterpillar y Finning, grafican un ciclo de renovación que no da señales de desaceleración.
Sin embargo, este dinamismo trae consigo una arista que el sector suele subestimar: la gestión del riesgo asegurable durante la transición. El mercado de seguros de equipos móviles mineros mueve cerca de US$500 millones anuales en primas en Chile, pero opera sin obligación legal de aseguramiento. La exigencia es puramente contractual —impuesta por la empresa mandante al contratista—, lo que deja el diseño de las coberturas, y sus eventuales vacíos, en manos de cada operador.
Lucas Behncke, especialista en seguros de equipos móviles y flota de Ventus Group, advierte que el problema no radica en la ausencia de pólizas, sino en los plazos y los valores declarados. «Cada camión que entra a operar sin que la póliza lo registre formalmente es un pasivo que la empresa no ve hasta que ocurre el siniestro», señala el experto.
La mayoría de las pólizas de flota contratista contemplan cláusulas de notificación de incorporación con ventanas de 30 a 60 días para declarar un equipo nuevo. Si ese aviso no llega en plazo, o si el valor declarado no refleja el costo real de reposición —considerando importación, montaje y puesta en marcha—, la compañía queda expuesta a una situación de infraseguro que reduce proporcionalmente cualquier indemnización futura.
La magnitud del fenómeno no es menor. Estudios internacionales indican que en el 77% de las instalaciones evaluadas los activos presentan algún grado de subvaloración asegurable. En minería, donde un camión de gran tonelaje puede superar los US$5 millones y los tiempos de reposición se extienden por meses, esa brecha puede traducirse en pérdidas operacionales de alto impacto.
Los factores que agravan el riesgo incluyen:
- Incorporación de equipos durante períodos de alta operación, donde los procesos administrativos se rezagan respecto al despliegue en faena.
- Volatilidad en el precio de los activos importados, que deprecia rápidamente los valores declarados al momento de contratar la póliza.
- Falta de sincronía entre las áreas de operaciones, contratos y administración de riesgo dentro de las propias compañías contratistas.
Para el sector, el mensaje es claro: renovar flota sin actualizar simultáneamente las condiciones de aseguramiento equivale a trasladar el riesgo financiero hacia adentro de la operación. En un entorno donde la inversión en equipamiento sigue creciendo a doble dígito, la gestión proactiva de las coberturas se convierte en una variable tan estratégica como la selección del equipo mismo.